Una leyenda en el tiempo: Doña Rosita la soltera

El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vea los huesos, la sangre.

F.G.L. 1.936

Doña Rosita ya es vieja, solterona, pero sigue viva con el recuerdo del ser a quien amaba y que la amaba.

Pudo separarlos el Destino…, ¿o fueron los que decían que la cuidaban y querían?.

Y el Tiempo pasó, y ella quedó… sólo con el recuerdo. Como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez.

El Tiempo se hace visible en la escena. Intenta convencerla, desde sus recuerdos, de que la vida sigue y que hay esperanza, no desde el pasado sino con su presente. A pesar de que esa mujer, ya mayor, pronuncie sus últimas palabras: «y cuando llega la noche/se comienza a deshojar», y el tiempo se rinda a ella, no debe terminar nunca su historia.

En vosotros espectadores, está el representar la conclusión final de Doña Rosita.

Imágenes de la representación en Palacio de Viana

El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los Hombres pueden poner en evidencia morales viejas y equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento del hombre (…)

F.G.L.

Una leyenda en el tiempo

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